Caminábamos por la misma órbita, cuando nos dimos cuenta que habíamos chocado.
Nos quedamos sin gravedad pero aún así, pudimos abrazar a la Luna.
Meteoritos de hielo rozaron mi cuerpo cuando te acercaste.
Escapamos hacia la tierra mientras una tormenta solar se aproximaba.
Nuestros pies como ranas jugaban en el agua a medida que avanzabas.
Nos recostamos sobre las nubes y el sol se apagaba...

