Entonces empiezas a oxidarte lentamente, bajo el fuego de tu desierto.
El engranaje de tu corazón de hojalata ya no gira. Pues el aceite se evaporó,
cuando te diste cuenta que eras un robot y no tenías sangre en tus venas.
El agua salada que sale de tus ojos, contamina el suelo,
donde ningún fruto crece hasta el cielo.
Por la noches el insomnio invade tu cuerpo donde ya no existen los sueños.
Tu sonrisa amorfa se desintegra en el tiempo, ahora que ya estás muerto

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