Abuelo, puedo ver a tus ojos cayendo por el río,
a tu voz que se quiebra en forma de cristales.
Lentamente te marchitas y aparece el llanto de un niño.
Si el tiempo se detuviera podrías quedarte un poco más,
disfrutando de una rica cena y un vino tinto.
Con todo mi amor te abrazo y te guío por la escalera del universo.
Yo soy uno de los frutos hermosos en tu jardín.
Las matices de tanto cariño a través de los años,
construyeron lo que hoy soy orgullosamente.
Abuelo te quiero.
(dedicado a José Bini)
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